Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (8)


Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (8)
7 de 10 “capítulos” de la ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos

“Unos días antes del Conclave - estando en Roma - Karol Wojtyla escribió su última poesía firmada con su nombre propio titulada Estanislao. Como si lo hubiese presentido a pocos días de sus elecciones se “despide” de su amada Iglesia de Cracovia. Dice entre otros, la poesía:

Deseo describir mi Iglesia –
Mi Iglesia
[,,,]
Que siempre me ha sobrevivido…
Mi Iglesia: raíz por la que me ahondo,
en el pasado y en el futuro en simultáneo
Sacramento de mi existencia en Dios que es Padre.

Deseo describir mi Iglesia –
Mi Iglesia tan unida con mi tierra

[,,,]
Deseo describir mi Iglesia
En la figura de un hombre
Al que llamaron Estanislao
Un nombre que fue escrito en las crónicas mas antiguas por la espada del rey Boleslao
El trazó ese nombre sobre el pavimento
De allí vertían ríos de sangre.

Deseo describir mi Iglesia con el nombre
Por quien mi nacion fue bautizada por segunda vez
Un bautismo de sangre, para ser sometida luego a las pruebas mas diversas

[,,,]

Si la Palabra no logra convertir, sera la Sangre la que convierta –
No hubo tiempo para el obispo de pensar
¡aparta de mi este caliz!

Es un testimonio emocionante de la profunda relación de Karol Wojtyla con la Iglesia de Cracovia y con su patrono, san Estanislao. Los últimos versos, releídos a la luz del atentado en la Plaza San Pedro el 13 de mayo de 1981, suenan a profecía: “Si la Palabra no logra convertir, será la Sangre la que convierta»” Después de su elección, el Papa le regalo el manuscrito de la poesía a su sucesor, el cardenal Franciszek Macharski, que lo conserva con veneración.

Tal como no fue fácil para Karol Wojtyla dejar Cracovia, tampoco fue fácil para la Iglesia de Cracovia despedirse de un Pastor tan amado. El alejamiento siempre genera dolor, después nostalgia. Pero para la Iglesia de Cracovia despedirse de su Arzobispo significó al mismo tiempo saludarlo gozosamente como Obispo de Roma y Pastor de la iglesia universal. Y significo a su vez experimentar con estupor que en los designios divinos, había sido elegida para forjar al futuro Papa Juan Pablo II durante todos aquellos años. Significó también acercarse a la vivencia que había hecho exclamar a los discípulos de Emaus: : ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Lc 24,32)

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