Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 12 de febrero de 2010

Las apariciones de María en Lourdes (I)


“El 11 de febrero de 1858, hacía frío en el "calabozo", la pieza donde había encontrado refugio la familia Soubirous con sus nueve niños: Bernardita iba con algunas amigas a buscar leña seca a la gruta de Massabielle, en las orillas del río Gave. De repente vio en el hueco de la roca a una señora bellísima. De estatura media y aspecto muy joven, el óvalo de su rostro era de una gracia celestial y sus ojos azules de una dulzura que harían derretirse el corazón de cualquiera. Sus labios respiraban bondad y mansedumbre divinas Presa de un estremecimiento sobrenatural y llena de alegría, Bernardita no se atreve a acercarse, con la Señora reza el rosario y luego ella desaparece. Cuando sale del éxtasis, presionada por sus compañeras deja escapar el secreto que hubiese querido guardar sólo para ella. La madre de Bernardita se enteró y creyendo que era una ilusión de su hija le prohíbe volver a la roca de Massabielle. Pero el domingo siguiente Bernardita se deja llevar por sus amigas y va con ellas a la gruta. Al llegar la niña exclama: ¡"Ahí está!, se le acerca y le lanza un poco de agua bendita diciéndole "si usted viene de parte de Dios, quédese si no váyase: La Señora se puso a reír, cuenta Bernardita, "y cuanto más agua bendita le echaba, más sonreía".
Dom Antoine Marie osb, Abad de Claraval


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