Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 9 de febrero de 2010

“Porque es santo” (3)


En la 2da parte del Prólogo Mons. Oder resume brevemente momentos de su vida – hitos - a partir de octubre de 1978 y lo hace por medio de algunas anécdotas risueñas, otras más profundas.
Nacido en Chelmza (Torun), cuenta que en octubre de 1978 acababa de terminar sus estudios secundarios y estaba a punto de entrar en el seminario y sin embargo – y paradójicamente - la elección del Papa polaco demoro aquella decisión por un tiempo. En momentos que todo era entusiasmo no quería – dice – “tomar una decisión vinculante de por vida en medio de aquella euforia colectiva”. Humanamente - admite - tenia miedo y de acuerdo con su director espiritual se inscribió en la Facultad de Economía y Comercio en la Universidad de Gdansk, donde fue testigo del nacimiento del movimiento Solidarnosc. El 10 de diciembre de 1981 viajo a Argelia para pasar las vacaciones y la Navidad junto a su padre, que trabajaba allí. Proclamada la ley marcial en Polonia durante el gobierno del general Jaruzelski y cerradas las fronteras debió permanecer en Argelia durante seis meses. Aquel fue un tiempo – dice – “de ejercicios espirituales, largos e intensos en profundo silencio”. De regreso a Polonia en mayo de 1982 entro finalmente en el seminario sin dejar de cursar la carrera de Economía. Finalmente fue enviado a Roma a la Pontificia Universidad Lateranense donde completo sus estudios de Derecho Canónico para trabajar luego en el Vicariato de Roma. . Desde septiembre de 2001 es Vicario Judicial del Tribunal de Apelación del Vicariato de Roma.
Cuenta que la primera vez que se encontró con Wojtyla fue en diciembre de 1985 apenas llegado a Roma. Su primera anécdota: Elegido para llevar el micrófono al momento de la homilía del Santo Padre no sabia si moverlo completo con todo el pedestal y en esa confusión se desengancho el cable. “Mi primer encuentro con el Santo Padre”. Afortunadamente el maestro de ceremonial soluciono el inconveniente.
Un tiempo después, se presentó una “una segunda oportunidad” en la cual “se jugaba mi carrera” El Santo Padre visitaría el Seminario donde estudiaba y el Rector le pidio que preparase un saludo de bienvenida. En aquel discurso en vez de tratarlo de usted al Santo Padre lo tuteó ante la asombrada mirada del Rector: “Necesitamos tu fe Santo Padre” dijo.
Algunos años mas tarde cuando vino a Roma el obispo de su diócesis de Polonia lo llevo con el para una audiencia con el Santo Padre, - conocido por tener muy buena memoria – cuando fue presentado como “Don Slawek” el santo Padre respondió “pero ya no llevas barba como cuando estabas en el Seminario”
Y la última, la mas significativa de las anécdotas que cita Don Oder: en una oportunidad Don Stanislaw Dziwisz lo llamo porque “tenia que decirle algo”. Al presentarse allí completó el mensaje invitándolo a quedarse para la cena. Una cena con el Santo Padre y él como único huésped con la sola presencia de sus dos secretarios!
Ahora Don Oder reflexiona sobre esta visita premonitoria y comenta que hoy tiene la impresión que Juan Pablo II quería encontrarse con el para conocer un poco mas a fondo al hombre que se convertiría en su “representante” ante la Congregación para las causas de los santos.

Finalmente el 13 de mayo del 2005 cuando el Santo Padre Benedicto XVI anunció la dispensa del tiempo de espera para el inicio de la causa de Juan Pablo II el cardenal Ruini ni siquiera le dio tiempo para reaccionar cuando le dijo “me alegro que seas tu el postulador y te agradezco que hayas aceptado”
Y termina el Prólogo comentando que algunos meses mas tarde en un encuentro con Benedicto XVI el Santo Padre le dijo “hacedlo rápido, pero bien, irreprochable”. ” Sus palabras de recomendación, han sido para mi la clave que me acompañó durante todo el proceso, finaliza diciendo Mons. Oder.

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