Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 15 de abril de 2010

Angelicum – la Universidad de Karol Wojtyla en Roma (3)


"Roma noviembre de 1946. Para muchos de los presentes casi prehistoria. La gran guerra había terminado hacia apenas dos años. Roma casi sin combustible, por lo tanto sin calefacción, casi sin transporte, escasos artículos de primera necesidad, casi no se conseguían, por ej. azúcar, era difícil saber con que granos o harina se preparaba el pan. Así estábamos.
No obstante la vida continuaba. Y la Iglesia con Pio XII, y quiero subrayarlo, mas presente que nunca. Necesitaba llenar los vacíos dejados por tantos sacerdotes y religiosos muertos, tantas victimas de la estupidez o maldad humanas. El Angelicum y la Gregoriana como el Laterano y otros; el Pio Colegio Latino-Americano ya tenían algunos alumnos. El Colegio polaco en cambio estaba cerrado y no abriría hasta dentro de algunos años.
Desde mi patria la Argentina, que permaneció al margen de la guerra, excepto por una última tardía fogosidad que es mejor no recordar la situación en Europa no se veía tan mal. A decir verdad no se conocía la situación real, ni se imaginaba la verdad. Ningún estudiante eclesiástico había sido mandado a Roma para estudiar en todos aquellos años o durante los años del conflicto ni siquiera para los grados académicos. Las comunicaciones eran prácticamente inexistentes.
[…]
Iberia volaba Buenos Aires – Madrid….El vuelo duraba casi 48 horas - el avión: una reliquia de guerra, un Douglas DC4. De Madrid a Roma : seis horas. Desde Polonia se viajaba en tren. De Roma a Genova 14 horas.
Que valga como una pequeña introducción para comprender mejor el contexto en el cual nos encontrábamos los pocos estudiantes del Angelicum en aquel inicio de curso 1946-1947.
El joven Wojtyla y sus compatriotas de Cracovia enviados en audaz gesto por el cardenal Sapieha, en aquel momento arzobispo de Cracovia, se alojaron en el Colegio belga, en la via del Quirinale, cercano a la Iglesia de San Andrea al Quirinale a pocos pasos de la Universidad.
[…]
Asi nos encontramos un joven sacerdote argentino, el joven sacerdote polaco recién ordenado y algunos otros estudiantes para seguir cursos preparatorios para la licenciatura en teología.

[…]
Que sucedía en el Angelicum? La vida académica nunca fue interrumpida. El rector era el irlandés P. Thomas Garde. EL decano de Teología era el P. Luigi Ciappi, nombrado mas tarde Maestro del Sacro Palacio (hoy teólogo de la Casa Pontificia) creado cardenal por Pablo VI. Prefecto de estudios era el P. Eugenio Toccafondi. Y considero un deber citar también los nombres de algunos de nuestros profesores. El P. Paul Philippe, mas tarde cardenal, con quien el joven Wojtyla decidió hacer su tesis. El P.Philippe se ocupaba e teología ascética y mística y esto explica porque el joven Wojtyla, que se interesaba en aquel periodo y después también en San Juan de la Cruz había decidido hacer su tesis bajo la supervisión del P. Philippe. Estaba también el P. Reginald Garrigou-Lagrange, que gozaba de gran popularidad. Sus lecciones los sábados por la tarde a las 3 (es importante notar el dia y la hora) siempre muy concurridas, asistían muchos que no eran estudiantes del Angelicum. También teníamos al P. Jacques Vostè, ilustre biblista, nombrado secretario de la Pontificia Comisión Bíblica durante los años de la guerra.
[…]
Y el P. Pietro Dunckel, holandés que enseñaba hebreo con un método tan eficaz que los resultados positivos de esta enseñanza pudieron seguir apreciándose muchos años después: el joven Wojtyla después nombrado Papa me hablo mas de una vez de Dunckel y de sus enseñanzas, merced a las cuales jamás había olvidado el hebreo.
[…]
Siendo yo el único latino-americano, me relacionaba sobre todo con aquellos mas afines a mi cultura: con los españoles, pero también con algunos otros. Tenía 2 o 3 amigos americanos porque hablaba ingles. Pero no sabia siquiera una palabra de polaco, mientras el joven Wojtyla hablaba muy bien el alemán. Como no conocía una lengua común comencé a estudiar italiano. No era fácil relacionarnos con nuestros compañeros polacos. Por eso debo admitir que no tenia muchas relaciones ni contactos personales con el futuro Papa, si bien él cuando nos encontramos nuevamente después de muchos años me dijo que me tenia bien grabado en su memoria. Y yo por cierto no había olvidado a mi compañero polaco y me sentía maravillado que el me recordara.
[…]
Cada uno de nosotros presentó y defendió después de dos años su tesis. Debo notar que en aquel tiempo la tesis era casi pasada por alto, lo que era mas importante era el examen de las así llamadas “cien tesis”. Karol Wojtyla y yo sufrimos bastante con esto, pero pudimos vencer el desafío.
Todos sabemos cual fue la tesis de Karol Wojtyla que defendió antes que yo defendiese la mía, porque el había terminado el curso y yo debía seguir haciéndolo. No recuerdo haber participado en su defensa de la tesis, ni tampoco si el participo de la mía.
Después cada uno siguió su camino. Wojtyla regresó a Polonia, bajo el yugo comunista, lo cual para mi entonces era bastante impresionante porque era como desaparecer del mundo. Volvió a Cracovia, su diócesis, pero también a la Universidad de Lublin para terminar sus estudios de filosofía y obtener también allí su diploma. Mientras tanto supongo que debido a sus contactos en el colegio belga y sobre todo porque el rector en aquellos tiempos era Mons. Maximiliano di Furstenberg, mas tarde nuncio en Japon, y en Lisboa y despues cardenal, Wojtyla había recibido una bolsa de estudios en Lovaina por su intermedio. Obtenida la bolsa el problema era conseguir permiso para volver a partir y proseguir sus estudios. El, sin embargo, logro hacerlo y curso sus estudios. Que ocurrió después no lo se.
La Argentina esta alejada de Polonia. Además no se sabía que sucedía en Polonia y no se podía ir. Así durante muchos años nos perdimos de vista. Pero no nos olvidamos el uno del otro.
Fue durante el Concilio Vaticano II (1962-1965 yo ya como experto y Wojtyla primero como auxiliar de Cracovia y después, al morir su arzobispo como arzobispo diocesano de Cracovia era ya miembro a titulo pleno. Quizás nos encontramos mas de una vez pero yo estaba mas relacionado con los obispos latino americanos y de modo particular con algunos obispos argentinos. Pero seguía atentamente cuanto se decía y hacia en el Aula Conciliar y tome nota con extrema atención de las discusiones, también las del obispo polaco Karol Wojtyla y quede asombrado de sus precisiones y originalidad. A propósito un estudio que me parece aun esta por hacerse es el de Wojtyla en el Concilio, sus intervenciones orales y escritas , su participación en la Gaudium et Spes. En la publicación de mi libro reciente sobre el Concilio he trascrito fielmente mis notas acerca del joven obispo Wojtyla."
(“Una presencia en el Concilio” Buenos Aires, Editorial Ágape Libros 2009)

No hay comentarios: